Un coach es como una caja de bombones; nunca sabes lo que te va a tocar
Uno de mis valores es la autenticidad y pretendo ser coherente con ellos. Así que, aunque me tire piedras en mi propio tejado y me gane algún hater incluso antes de tener demasiados followers, let’s play!



😩 No puedo con lo de pronunciar la palabrita tal y como se escribe. Mientras mi sonrisa intenta lucirse, mis tripas se revuelven por dentro. No pasa nada si no sabes pronunciar una palabra en otro idioma. Si es a lo que te dedicas, quizá, y solo quizá, tengas que darle una vueltica, o dos.
Ha llegado un punto en el que hay más coaches que bares en Madrid. Un cursito de fin de semana, un par de libros y ya estaría.
🙅🏽♀️ No puedo con el intrusismo. Ni aquí ni en ningún sector. Por eso, cuando estaba valorando estudiar coaching, pensé en estudiar Psicología. Todavía recuerdo mi cara de felicidad cuando lo compartí con Roberto, mi psicólogo, y su cara de “what the fuck” que se tradujo en un simple y potente: ¿para qué?
Y es que ese pensamiento vino de una sensación de miedo. Palabra que cambié por responsabilidad. Porque no me da miedo acompañar a personas. Siento una gran responsabilidad por ello. Responsabilidad que acepto y para la que me he formado y sigo formándome.
No puedo con la palabra ayudar😓. Así, de buenas a primeras, te pones por encima de la persona que tienes delante. Puedes ayudar cuando tienes un conocimiento que la otra persona no tiene, como puede ser un idioma, hacer burpees o montar un mueble de Ikea. Sobre tu vida, yo que tú, (spoiler: va un consejo no solicitado) si alguien te dice que te va a ayudar, saldría corriendo cual Correcaminos. Tu vida y tus decisiones te pertenecen única y exclusivamente a ti.
Porque el coaching no va de ayudar, al menos el coaching que a mí me gusta practicar, el co-active coaching. Va de acompañar. De ser. De hacer. De ser testigo. De reconocimiento. De celebrar. Y sí, también de muchas preguntas incómodas y desafíos. Dicho esto, solo tú tienes el poder de hacer lo que quieras, cómo y cuando quieras con todo esto.
Eso sí, cuando te atreves, flipas. Y a mí, me encanta ese flipe. Soy muy afortunada por cada historia que escucho, por cada parte del camino que comparto y saco confeti para celebrar cada pequeño gran paso. Porque, por mucho que lo digan los gurús de turno, las personas no cambiamos nuestra esencia. Sí podemos abrir nuevos caminos. Explorar diferentes perspectivas. Encontrar nuevas formas de llegar a nuestro destino.
Por todo lo que te he contado y porque las etiquetas no me gustan, todavía estoy buscando “la palabra”. He probado a decir que acompaño a adolescentes… y hace poco me respondieron con algo que no vi venir. “Anda, ¿les acompañas cuando salen de discotecas?” 🤯
Mientras sigo con la búsqueda, te diré que hago, entre otras cosas, coaching.
Y ¡me encanta!
Thanks for reading!
Un comentario
Me encantó y me identifico mucho 🤲🏼
Una conversación que hemos tenido varias veces y que hace que no me sienta sola en mi sentir 🩵
Abrazoo!!